Nuestra guía de Perú: el itinerario que repetiríamos una y otra vez
Hay destinos que simplemente conoces… y hay otros que se quedan contigo para siempre.
Nuestra aventura por Perú fue exactamente eso. En solo ocho días vivimos paisajes completamente diferentes: el océano Pacífico, un oasis en medio del desierto, ciudades llenas de historia, lagunas turquesa y, por supuesto, Machu Picchu.
Si están pensando en hacer este viaje, aquí les contamos exactamente cómo fue nuestro itinerario, qué hicimos cada día y todos los consejos que nos hubiera gustado saber antes de ir.
Día 1: Bienvenidos a Lima
Después de un vuelo nocturno desde Guatemala llegamos a Lima, donde comenzó oficialmente nuestra aventura.
Ese primer día lo tomamos con calma para recuperarnos del viaje, recorrer un poco la ciudad y probar la increíble gastronomía peruana.
Miraflores fue el lugar perfecto para comenzar el viaje. Es un barrio moderno, seguro y lleno de vida, con parques impecables, cafeterías, restaurantes y vistas espectaculares del océano Pacífico. Caminamos por el famoso Malecón de Miraflores, un paseo que recorre varios kilómetros junto a los acantilados y ofrece algunos de los mejores miradores de la ciudad. También pasamos por el Parque del Amor, uno de los rincones más fotografiados de Lima.
Luego nos dirigimos a Barranco, el barrio más bohemio y artístico de Lima. Sus calles coloridas, llenas de murales, galerías de arte, boutiques independientes y edificios históricos le dan un ambiente completamente diferente al resto de la ciudad. Caminar sin prisa por Barranco fue uno de nuestros planes favoritos.
No podía faltar una parada en el famoso Puente de los Suspiros, uno de los lugares más emblemáticos del barrio. La tradición dice que, si cruzas el puente conteniendo la respiración mientras pides un deseo, este podría hacerse realidad.
Para cerrar el día, disfrutamos de la increíble gastronomía peruana en uno de los muchos restaurantes de la zona. Lima es considerada una de las capitales gastronómicas de Latinoamérica, y después de nuestra primera comida entendimos perfectamente por qué.
Nuestras recomendaciones
Caminen el Malecón de Miraflores al atardecer; las vistas del océano son espectaculares.
Si les gusta la fotografía, Barranco será uno de sus lugares favoritos por sus calles llenas de color y arte urbano.
Aprovechen para probar un buen ceviche, un lomo saltado o un pisco sour en su primer día.
Si tienen tiempo, visiten Larcomar, un centro comercial construido sobre los acantilados con tiendas, restaurantes y una de las mejores vistas de Lima.
Tanto Miraflores como Barranco son ideales para recorrerlos caminando y sentir el ambiente local.
No intenten hacer demasiado el primer día. Descansen, salgan a caminar por Miraflores o Barranco y prepárense porque los siguientes días serán bastante activos.
Día 2: Islas Ballestas, Paracas e Huacachina
Este fue uno de esos días donde parece que visitas tres países diferentes.
Salimos muy temprano rumbo a Paracas para tomar la lancha hacia las Islas Ballestas, conocidas como las "Galápagos de Perú". Pudimos ver lobos marinos, pingüinos de Humboldt y muchísimas aves en su hábitat natural.
Después continuamos hacia Ica para recorrer sus viñedos y finalmente llegamos a Huacachina, un verdadero oasis rodeado por enormes dunas de arena.
La mejor parte llegó al subirnos a los buggies que recorren el desierto a toda velocidad. Fue como una montaña rusa sobre arena.
Y sí… nos animamos al sandboarding.
Imperdible:
Quédense hasta el atardecer. Ver cómo el sol cae sobre las dunas es uno de los momentos más bonitos del viaje.
Día 3: Vuelo a Cusco
La mañana comenzó tranquila por Lima donde hicimos un city tour para conocer un poco más de su historia, su arquitectura colonial y su vida cotidiana.
Por la tarde noche tomamos el vuelo hacia Cusco.
Aquí empezó una nueva etapa del viaje.
Pasamos del nivel del mar a más de 3,300 metros de altura, así que decidimos caminar despacio, hidratarnos muchísimo y dejar que nuestro cuerpo se adaptara.
Nuestro consejo:
No subestimen la altura. Descansen esa primera noche, tomen bastante agua y eviten comidas muy pesadas. Todos recomiendan cenar la famosa ‘dieta de pollo’ que literal es sopita con pollo y vegetales y pasta, y la encuentras en todos lados.
Día 4: Valle Sagrado rumbo a Aguas Calientes
Antes de salir de Cusco, disfrutamos de un buen desayuno porque nos esperaba uno de los días más completos del itinerario: recorrer el famoso Valle Sagrado de los Incas antes de tomar el tren hacia Aguas Calientes.
Desde el momento en que comenzamos el recorrido entendimos por qué este lugar fue considerado el corazón del Imperio Inca. A medida que avanzábamos por el valle, los paisajes cambiaban constantemente: montañas gigantes, terrazas agrícolas construidas hace siglos, pequeños pueblos andinos y el río Urubamba acompañándonos durante gran parte del camino.
Durante el recorrido hicimos varias paradas para conocer algunos de los sitios arqueológicos más importantes de la región. Nuestro guía nos fue explicando cómo los incas aprovecharon la geografía del valle para desarrollar una de las civilizaciones más impresionantes de la historia. Más allá de las ruinas, lo que más nos llamó la atención fue cómo la cultura andina sigue muy viva; todavía se pueden ver comunidades locales usando vestimenta tradicional, mercados artesanales y técnicas ancestrales que han pasado de generación en generación.
Uno de los momentos más especiales fue visitar un mercado local, donde encontramos textiles hechos a mano, artesanías, joyería y recuerdos auténticos. Es un excelente lugar para comprar souvenirs y apoyar a los artesanos de la región.
Al mediodía disfrutamos de un delicioso almuerzo buffet con comida típica peruana. Fue la oportunidad perfecta para probar más sabores locales mientras admirábamos las montañas que rodean el valle.
Después llegó uno de los momentos que más esperábamos: abordar el tren rumbo a Aguas Calientes, el pequeño pueblo ubicado a los pies de Machu Picchu.
El trayecto en tren fue una experiencia en sí misma. Conforme nos alejábamos del Valle Sagrado, el paisaje comenzó a transformarse. Las montañas se hicieron más altas, apareció una vegetación mucho más exuberante y el río Urubamba corría con fuerza junto a las vías. Durante casi todo el recorrido no podíamos dejar de mirar por la ventana; parecía una película.
Llegar a Aguas Calientes también tiene algo de mágico. Al ser un pueblo donde prácticamente no circulan carros, el ambiente es tranquilo y muy diferente al resto de las ciudades que habíamos visitado. Sus calles están llenas de restaurantes, hoteles, tiendas de artesanías y viajeros de todas partes del mundo que, al igual que nosotros, esperan con emoción el gran momento de visitar Machu Picchu al día siguiente.
Esa noche nos acostamos temprano. La emoción era enorme porque sabíamos que al despertar conoceríamos una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Nuestras recomendaciones
Salgan con ropa cómoda y vístanse por capas; el clima cambia constantemente durante el recorrido.
No se apresuren en el Valle Sagrado. Cada parada tiene una historia fascinante y vale la pena escuchar las explicaciones del guía.
Si desean comprar artesanías o textiles de alpaca, este es uno de los mejores lugares para hacerlo.
Durante el viaje en tren, procuren sentarse junto a una ventana y mantengan la cámara lista: los paisajes son espectaculares de principio a fin.
Día 5: Machu Picchu
Por fin había llegado el día que tanto esperábamos.
A diferencia de muchos viajeros que optan por los primeros horarios de la mañana, nuestra entrada a Machu Picchu era a las 3:00 de la tarde, así que pudimos disfrutar una mañana tranquila en Aguas Calientes. Desayunamos sin prisas, recorrimos un poco el pueblo y aprovechamos para descansar antes de visitar una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Después del almuerzo tomamos el bus que asciende por la montaña hasta la entrada de la ciudadela. Tras ingresar y caminar unos minutos, apareció frente a nosotros la imagen que tantas veces habíamos visto en fotografías.
Y aun así, nada nos preparó para verla en persona.
Hay lugares que impresionan por su belleza, pero Machu Picchu tiene algo difícil de explicar. La combinación entre las montañas que la rodean, la inmensidad del paisaje y la perfección con la que fue construida hace que uno se quede completamente en silencio. Es magico.
Tuvimos la suerte de visitarla durante la tarde, cuando la luz comienza a cambiar y el ambiente se vuelve mucho más tranquilo. Poco a poco algunos visitantes empezaban a salir, permitiéndonos disfrutar varios espacios con menos personas y tomarnos el tiempo para contemplar el paisaje sin sentirnos apresurados.
Recorrer la ciudadela junto a un guía hizo que la experiencia fuera aún más especial. Aprendimos sobre la historia del Imperio Inca, la increíble ingeniería utilizada para construir este lugar hace más de quinientos años y el significado de muchos de sus templos, terrazas y espacios ceremoniales.
Más allá de toda la historia, hubo algo que nos marcó profundamente: la sensación de paz que transmite este lugar. En varios momentos dejamos la cámara a un lado para simplemente sentarnos a observar las montañas, escuchar el viento y disfrutar el privilegio de estar allí.
Fue uno de esos lugares que te recuerdan lo pequeño que eres frente a la naturaleza y la historia.
Al finalizar el recorrido regresamos a Aguas Calientes para descansar.
Nuestras recomendaciones
Si tienen la opción, no descarten los horarios de la tarde. Nosotros disfrutamos una experiencia mucho más tranquila y con una luz preciosa para las fotografías.
Contratar un guía hace una gran diferencia. Comprender la historia y el significado de cada rincón convierte la visita en una experiencia mucho más enriquecedora.
Lleven zapatos cómodos con buen agarre, ya que muchas escaleras y senderos son de piedra.
El clima cambia constantemente, así que una chaqueta ligera siempre será una buena idea.
Y, sobre todo, no intenten verlo únicamente a través de una cámara. Regálense algunos minutos para observar el paisaje, respirar profundo y disfrutar el momento. Es una experiencia que vale la pena vivir con todos los sentidos.
Día 6: Laguna Humantay
El sexto día nos esperaba una de las excursiones más exigentes físicamente de todo el viaje: la caminata hacia la Laguna Humantay, un lugar que se ha convertido en uno de los destinos más visitados de Perú gracias al increíble color turquesa de sus aguas.
La aventura comenzó muy temprano. Salimos de Cusco antes del amanecer mientras la ciudad aún dormía. Después de varias horas de carretera atravesando pequeños pueblos andinos, campos de cultivo y montañas que parecían infinitas, llegamos al punto donde iniciaríamos la caminata.
Antes de comenzar, hicimos una parada para desayunar. Sabíamos que la subida sería un verdadero reto, especialmente por la altitud, ya que la laguna se encuentra a más de 4,200 metros sobre el nivel del mar.
Los primeros minutos de la caminata parecían sencillos, pero conforme íbamos ganando altura el aire se hacía cada vez más escaso. Cada paso requería más esfuerzo que el anterior y el ritmo inevitablemente disminuía.
Lo bonito del recorrido es que nunca deja de regalarte paisajes espectaculares. Durante el camino caminamos entre montañas, vimos pequeños rios provenientes del deshielo y observamos a caballos pastando libremente mientras enormes picos nevados aparecían frente a nosotros.
Aunque la caminata puede resultar desafiante, nunca sentimos presión por llegar rápido.
Y entonces, después del último tramo de subida con un poco de lluvia, apareció frente a nosotros la Laguna Humantay. Fue uno de esos momentos que hacen que todo el esfuerzo desaparezca al instante.
Rodeada por montañas y el imponente nevado Humantay al fondo, la laguna transmite una paz difícil de describir. Nos impresionó mucho cómo los colores cambian dependiendo de la luz y del movimiento de las nubes. En cuestión de minutos el agua pasaba de un azul profundo a un verde esmeralda brillante.
Después de descansar, tomar fotografías y disfrutar del lugar, comenzamos el descenso. Aunque bajar es mucho más sencillo físicamente, también requiere hacerlo con cuidado debido a la inclinación del terreno.
Al finalizar la caminata nos esperaba un almuerzo típico antes de emprender el regreso, donde llegamos cansados, pero con la enorme satisfacción de haber conocido uno de los paisajes naturales más impresionantes de todo el viaje.
Si Machu Picchu nos maravilló por su historia, la Laguna Humantay nos sorprendioó por la fuerza y la belleza de la naturaleza.
Nuestras recomendaciones
Salgan bien descansados, ya que será uno de los días más exigentes del itinerario.
No subestimen la altura. Caminen despacio, respiren profundo y hagan tantas pausas como necesiten.
Lleven suficiente agua y algunos snacks para recuperar energía durante la caminata.
Vístanse por capas. En un mismo día pueden sentir mucho frío al comenzar y bastante calor durante la subida.
No olviden protector solar, lentes de sol y gorra. Aunque el clima sea fresco, la radiación a esta altitud es muy fuerte.
Si sienten que la caminata es demasiado difícil, existen caballos que pueden ayudar durante gran parte del ascenso.
Y nuestro consejo más importante: no tengan prisa por llegar. Disfruten cada parte del camino. Muchas veces el recorrido es tan especial como el destino final.
Día 7: La Montaña de Colores
Si pensábamos que Perú ya nos había sorprendido con todos sus paisajes, todavía faltaba este lugar.
La famosa Montaña de Siete Colores nos recibió con un paisaje completamente diferente a todo lo que habíamos visto durante la semana.
La caminata vuelve a ser desafiante por la altura, pero llegar a la cima y contemplar los colores naturales de la montaña hace que todo el esfuerzo desaparezca.
Nuestra recomendación:
Salgan muy temprano y vayan preparados para el frío, incluso si más tarde hace sol.
Día 8: Regreso a Lima
Como nuestro vuelo hacia Lima salía hasta la noche, tuvimos todo el día para disfrutar de Cusco con mucha más calma. Y, sinceramente, fue la mejor manera de cerrar este increíble viaje.
Después de varios días de excursiones, caminatas y madrugadas, agradecimos poder recorrer la ciudad sin horarios ni prisas. Cusco tiene un encanto especial; es una ciudad donde la historia y la vida cotidiana conviven en cada calle.
Comenzamos caminando por el Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, los balcones coloniales y las construcciones levantadas sobre antiguos muros incas hacen que cada rincón tenga algo interesante por descubrir.
Por supuesto, dedicamos tiempo a recorrer la famosa Plaza de Armas, considerada el corazón de la ciudad. Está rodeada de impresionantes edificios coloniales, iglesias, restaurantes, cafés y terrazas desde donde se puede observar el movimiento constante de locales y viajeros. Es uno de esos lugares donde vale la pena simplemente sentarse, pedir un café y disfrutar del ambiente.
También aprovechamos para visitar algunas tiendas de artesanías y mercados locales. Cusco es uno de los mejores lugares para comprar textiles de alpaca, ponchos, chompas, bufandas, joyería de plata, cerámicas y muchos recuerdos hechos por artesanos peruanos.
Durante el recorrido descubrimos pequeñas cafeterías escondidas entre sus calles, miradores con vistas espectaculares de los techos rojizos de la ciudad y rincones llenos de flores y balcones que parecían sacados de una postal.
Además, este último día fue perfecto para probar algunos de los platos que aún teníamos pendientes. La gastronomía peruana volvió a sorprendernos una vez más y fue el cierre ideal para una semana llena de experiencias inolvidables.
Al caer la tarde regresamos al hotel para recoger nuestro equipaje y dirigirnos al aeropuerto. Esa noche volamos de regreso a Lima con el corazón lleno de recuerdos, miles de fotografías y la certeza de que Perú es un país al que definitivamente queremos volver.
Nuestras recomendaciones
Si su itinerario lo permite, reserven al menos medio día o un día completo para recorrer Cusco sin prisas. La ciudad merece mucho más que ser únicamente un punto de partida hacia Machu Picchu.
Caminen sin rumbo fijo. Muchas de las calles más bonitas aparecen cuando uno simplemente se deja llevar.
Aprovechen para hacer sus compras de recuerdos aquí; encontrarán una enorme variedad de productos artesanales y textiles de excelente calidad.
Si les gusta el café, Cusco está lleno de cafeterías con mucho encanto y vistas increíbles.
Si aún no lo han hecho, disfruten una última comida peruana antes de regresar. Es el broche de oro perfecto para un viaje que combina historia, cultura, naturaleza y una de las mejores gastronomías del mundo.
¿Volveríamos?
Sin pensarlo dos veces. Perú logró sorprendernos todos los días.
Si están buscando un destino familiar diferente, un viaje en pareja o simplemente una aventura inolvidable, Perú merece estar en los primeros lugares de su lista.
Nuestros favoritos del viaje:
✨ Machu Picchu
🏜️ El atardecer en Huacachina
🚂 El recorrido en tren hacia Aguas Calientes
💙 La Laguna Humantay
🍽️ La gastronomía peruana (¡cada comida fue espectacular!)
Tip Honeymooners: Aunque este itinerario es bastante completo, también es intenso. Si tienen algunos días adicionales, les recomendamos quedarse una noche extra en Cusco para recorrer la ciudad con más calma, disfrutar de sus cafés, mercados y restaurantes, y darle al cuerpo más tiempo para adaptarse a la altura. Es uno de esos lugares que merece vivirse sin prisas.
Nuestra experiencia organizando este viaje
Algo que definitivamente hizo la diferencia durante este viaje fue haber decidido contratar una agencia local. Nuestro itinerario incluía vuelos internos, traslados entre ciudades, excursiones, entradas, trenes hacia Machu Picchu, hospedajes y varios recorridos que requerían una logística muy bien coordinada. Además, viajábamos en un grupo de seis personas, por lo que organizar todo por nuestra cuenta habría sido mucho más complicado.
Después de vivir la experiencia, podemos decir que fue una de las mejores decisiones que tomamos.
Todo estuvo perfectamente organizado: siempre hubo alguien esperándonos en cada destino, los traslados fueron puntuales, los guías fueron muy profesionales y amables, y nunca tuvimos que preocuparnos por la logística. Eso nos permitió enfocarnos en lo más importante: disfrutar cada momento del viaje.
Queremos hacer una mención especial a Perú Encantos Travel, la agencia que organizó toda nuestra aventura. Desde el primer contacto fueron muy atentos, resolvieron todas nuestras dudas y adaptaron el itinerario para que aprovecháramos al máximo cada día.
Gracias a ellos pudimos recorrer Perú con total tranquilidad, sabiendo que cada detalle estaba cuidadosamente planificado.
Si están pensando en visitar Perú, especialmente si viajan en familia, en pareja o en grupo, definitivamente los recomendamos. Tener una agencia confiable hace que la experiencia sea mucho más relajada y les permite disfrutar del viaje sin preocuparse por reservas, horarios o conexiones.
Con cariño,
Ale y Andres
Los Honeymooners